SUGAMUXI – Un Viaje en el Tiempo

20150713_110659_PanoIniciando un recorrido corto a través de las casas coloniales de Sogamoso – Boyacá, subiendo por el camino de piedra como lo llaman sus habitantes a pesar de ser ligeramente moderno, cruzando una pequeña pila de agua y llegando a la montaña, se encuentra el MUSEO ARQUEOLÓGICO ELIÉCER SILVA CELIS, un lugar donde en medio de la cruz se encuentra el templo del sol, el Cacique Sugamuxi imponente observa desde su altar en una media luna y la necrópolis muisca se ve llena de vida frente a un espejo de agua.

Éste lugar es el más representativo de la cultura Muisca en Colombia, Fue fundado por el Antropólogo y Arqueólogo boyacense Eliécer Silva Celis en 1942. Se encuentra ubicado al oriente del municipio de Sogamoso, en un área de reserva arqueológica que corresponde al antiguo asentamiento de Suamox que en lengua Chibcha traduce “Morada del Sol”.

Su colección sobrepasa las 4mil piezas y artefactos que abarcan varios períodos de ocupación y áreas territoriales de Colombia. Incluye piezas cerámicas, instrumentos de piedra, artefactos en concha marina, herramientas en hueso animal, fósiles, restos humanos osteo-arqueológicos, momias, fragmentos textiles, objetos etnográficos, piezas talladas en madera y obras gráficas.

Mientras el recorrido en “U” por las vitrinas llenas de historia, en la cual solo con girar levemente los ojos o la cabeza de una dirección a otra se podía distinguir entre los tegidos prehistóricos con figuras geométricas llenas de simetría y complejidad, hasta una figura paquiderma de Nemcatacoa, diosa representada por un zorro vestido con un manto y con la conservación más meticulosa de un cuerpo hasta la impresionante figura de cabezas reales de enemigos y prisioneros encogidas por los Jibaros con extrema delicadeza para tenerlas como trofeo, se veía al ver hacia la montaña el imponente Templo del Sol; un edificio que triplicaba la altura de las chozas muiscas y estaba levantado sobre gruesos maderos de Guayacán traído en épocas precolombinas de los llanos orientales, de piso y paredes recubiertos en espartillo, techo trenzado en paja y de pequeñas entradas dirigidas de este a oeste.

Cuenta la leyenda que a la llegada del español Gonzalo Jiménez de Quesada a Suamox, dos soldados irrumpieron en el recinto sagrado con antorchas de paja que llevaban encendidas con el fin de encontrar oro; dejaron caer “accidentalmente” una antorcha en el piso lo que causó un incontrolable incendio que consumió totalmente el templo, un sacerdote que en él estaba y los cuerpos momificados de ilustres antepasados. Tuvieron que pasar más de cuatrocientos años para que sus cenizas fueran desenterradas por la labor del Arqueólogo Eliécer Silva Celis quien a partir de sus cimientos logró la restauración del templo.

A pesar de esta y mucha más historia oculta llena de atropellos, “accidentes”, y la memoria selectiva del humano promedio, anualmente se sigue celebrando en dicho templo del Sol, el fin del ciclo solar y el inicio de uno nuevo entre el 21 y 22 de diciembre por los Muiscas; éste evento es llamado “LA FIESTA DEL HUAN”.

Posterior al recorrido y a la magnificencia histórica del templo, al tomar el corredor adornado con maderos tallados de regreso, y viendo más allá de la necrópolis; se hace visible el Cacique Sugamuxi, quien con su figura imponente e inamovible pareciera cuidar todo su territorio, teniendo en su mano un águila con una presencia no menor a la de su portador.

Algunas de las cosas allí vistas sólo se pueden describir con la palábra “indescriptible”; es un recorrido lleno de historia y misticismo propio de las regiones de Colombia.

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