Ella iba caminando un tanto desorientada, cansada y con paquetes. Hacía un par de minutos había pensado en él, cuestionando la existencia de sí misma, la de ese sujeto de sonrisa larga y su encuentro en los amargos y largos senderos de las vidas humanas.

Él mientras tanto pensaba en el movimiento, el viento y la prisa, no en ella, quizás porque no era indispensable; Ella paulatinamente le recordaba. Él ocasionalmente le observaba.10734198_754910937895717_508469512944373772_n

Sin pensar encontrarse en un lugar diferente al de común encuentro, habitad y espacio compartido sus miradas se cruzaron en medio de la velocidad y el deseo. “Cuando un objeto va a determinada velocidad, es muy difícil parar sin generar una acción-reacción de la correlación fuerza-movimiento; desarrollando un choque que en este caso sería una caída, pero no una caída libre  sino una caída muy huevona”.

Mirar y no mirar,  sentir y no sentir, sonreír y no sonreír, ignorar y no ignorar, acelerar y desacelerar, ser y no ser. Al ver la lejanía de su cuerpo algunas extrañas y desconocidas sensaciones invadierón en cuerpo de aquella muchacha, quien había olvidado el cosquilleo trascendente que inicia en la cabeza y acaba en la entrepierna. Ver su espalda, sus hombros que lentamente se dejaba acariciar por el delicado rayo de sol; que además permitía que ella divisara el sutil movimiento de sus hombros, suave pero fuerte al tiempo; ella sólo imaginaba tener esos hombros encima, arriba, abajo, sentirlos, con la textura que la distancia le permitió percibir como sudor, gotas de sudor que quería palpar, con la yema de sus dedos, con la punta de su lengua, con el abismo de su cintura, con los bordes de sus senos. Alucinar de forma inconsciente con el color de su piel, con el roce brusco y hasta excitante de su cuerpo con el viento.

En el entorno se sintió un descontrolado, desconsolado y alegré despliegue de feromonas -¿Es extraño sentir de tal forma? ¿Alucinar con su figura dibujada en el lienzo imaginario del viento y la morbosidad?– No hay respuesta, tampoco ella la buscaba, quizás el ni lo imaginaba.

(…) En medio de todo, un aire caliente recorrió sutil y casi imperceptiblemente los labios de su vagina, viento que se convirtió en un fluido transparente como el aire que rodeaba el cuerpo de ese muchacho, que con la magia de la distancia excitó aquellos ojos grandes que no dejaban de observarle (…)

El hecho de no ver sus manos, despertó en su cabeza ese imaginario obsceno, que dormía como bella durmiente, hasta que la bestialidad de un cuerpo masculino despertará su libido ¡Que paradójico! La ausencia de sus dedos le permitió casi sentir, que sus manos acariciaban ese fluido transparente acompañado de viento caliente, que se conservaba en su entre pierna, que con la distancia y las ideas obscenas llegaba a aumentar. Cuando ella caminaba sentía un roce satisfactorio con su ropa interior y (…)

Tan pronto pasaron unos minutos, ella sonrío de forma ilusa y nuevamente satisfactoria –Le vio sin prisa y sin velocidad- con la camisa puesta y sus manos descubiertas.

Por: NidCa

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