futbol_sangrePor: Germán Darío García Largo.

En una sociedad como la colombiana acostumbrada a la muerte y en donde la violencia ha hecho parte activa de nuestra historia; no es de extrañar la locura que se ha vivido en los últimas semanas, con la muerte de tres personas a causa del fútbol, ser hincha y portar una camiseta de un equipo se ha vuelto símbolo de estar en la mira y en peligro constante.

El deporte más popular del mundo, que mueve a millones de personas, que obviamente también lo es en el país. Que en cualquier barrio, vereda o pueblo del país vemos personas practicarlo, disfrutar con él, nuestros niños crecen pidiendo pelotas y pateándolas. Es inconcebible la barbarie que se está viviendo. Un partido de fútbol no puede cobrar la vida de ninguna persona, ni mucho menos ser casi una guerra entre dos o más hinchadas.

Pero los culpables son las denominadas “Barras bravas” o hay personas detrás de este fenómeno importado que ha permeado nuestra sociedad. La intolerancia reinante en todos los estamentos de nuestra idiosincrasia es el cóctel perfecto para la creación de la misma en estos ámbitos.

Todos los problemas sociales de la nación se ven reflejados en los muchachos que llegan a una barra con la necesidad de liderazgo, aceptación y con la esperanza de llenar vacíos que traen desde sus familias; lo que encuentran es personas con la mismas o más necesidades y vacíos, donde el fútbol se vuelve la válvula de escape, lo malo es que este amor desbordante, (como dice una de las muchos cánticos) los lleva a no soportar la diferencia y que el otro tenga un sentimiento igual por otros colores. No es un fenómeno que solo se presente en estos muchachos, Colombia es un país que no acepta que nadie piense, actué o se vista diferencia. Nuestro país no lo soporta.

Como si lo antes dicho no fuera ya un panorama desolador al encontrar un mediocre sistema de educación secundaria, que termina negando el acceso a carreras profesionales por salir mal preparados y al ser estas muy costosas. La universidad pública tampoco es una salida al no dar abasto para la cantidad de jóvenes que salen por año. Las oportunidades no abundan y así las cifras de desempleo sean alentadores y nuestra economía sea una “Maravilla” la realidad dictamina otra cosa, para las personas más pobres, que son más del 50% de la población del país.

Las soluciones que ha buscado el estado son la represión y la supresión de estos grupos por medio de la fuerza, por lo que es normal que muchos hinchas siempre afirmen que los problemas comienzan con el trato policial en los diferentes estadios del país; o con acciones en las cuales la libre movilidad y el libre acceso a espectáculos se ve restringido y coartado. Se imponen medidas que no caben en una sociedad democrática y que propician el odio entre las regiones.

Medidas como prohibir el ingreso de hinchas a una ciudad particular, no permitir que la hinchada visitante porte camisetas o prendas alusivas a su equipo y la que están imponiendo en los últimos meses no vender boletas para el equipo visitante y si lo hacen y algunos se pueden colar en su sistema, son tratados como parias y los agentes del orden colaboran con este discriminación, un ejemplo de lo anterior la última final vivida en la capital, con hinchas del Club Atlético Nacional.

El país necesita reformas de fondo para la solución de los problemas ¿una utopía pensar en esto? En un país como el nuestro una reforma y un endurecimiento de las leyes y penas como sucedió en Inglaterra, con los hooligans; no sería una solución sino un problema, porque en nuestras cárceles están repletas de personas y el nivel de hacinamiento es un problema del Sistema Nacional Penitenciario, por otra parte la corrupción latente en el Sistema de Justicia, haría otro problema más con la aplicación de multas como las de los ingleses.

Por ahora no es prohibir el fútbol, como muchos salieron a decir o quedarnos cruzados de brazos y dejar que el fenómeno de la violencia por una camiseta continúe. Por ahora se puede comenzar con reactivar campañas como la de Goles en Paz y el acercamiento de las alcaldías locales a los combos, parches o el nombre que se les quiera asignar a los grupos de muchachos en los barrios; para comenzar desde pequeños pasos, una sana convivencia y tolerancia entre ellos, como en el caso de Cultura Futbolera de la localidad 4 de San Cristóbal y 18 Rafael Uribe Uribe en Bogotá. Otro factor es un trato más humano y con respecto por parte de la Policía en los estadios y sus alrededores.

Las posibles soluciones siempre van a estar cerca, todo depende de la actitud que tomemos frente al problema y como toleremos la diferencia, como propongamos para el cambio, de las oportunidades que se abran y de cómo exijamos que nuestros derechos sean respetados, para que nosotros pongamos nuestra parte y cumplamos nuestros deberes.

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