Con la comida no se juega

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Escrito por:

María J. Alarcón

España, agosto 26 de 2013

 

"...Soldados sin coraza ganaron la victoria" Himno Nacional de Colombia

“…Soldados sin coraza ganaron la victoria” Himno Nacional de Colombia

Vivo lejos de Colombia, acá quienes cultivan la tierra son vistos como seres respetables y no como personas de poca estirpe, a lo mejor es por eso que me duele ver cómo nosotros, detrás del teclado, gritando por las redes sociales que estamos inconformes con la realidad del país, terminamos al final conformándonos.

No basta con decir “Me pongo la ruana”, para hacer méritos morales frente a los demás, frente a los campesinos que se parten la espalda para que la tierra nos siga alimentando. No señores, quienes me conocen saben que me hastía la hipocresía y es que los colombianos padecemos de eso, porque estamos dispuestos a inundar las redes sociales con exclamaciones de indignación sobre lo terrible que pasa en el país, pero nos da pereza salir y apoyar a quienes protestan.

Y es que apoyar no es irse a marchar, ponerse una ruana y llegar luego a la casa con la sensación de que hemos cumplido con nuestro deber, no señores, apoyar significa buscar las herramientas legales, denunciar ante ONG’s el comportamiento de la policía, grabar el número de placa de los agresores y denunciarlos por exceso de fuerza, porque pasa que no basta con postrar de víctima, es necesario señalar al victimario.

La tarea nuestra es usar las benditas redes sociales para conseguir buenos abogados dispuestos a armar la demanda contra la ‘hijuemadre’ Ley 9.70, nuestra tarea es ir y armar lazos humanos, barricadas pacíficas para proteger a nuestros campesinos, a esos hombres y mujeres que hacen que la tierra palpite con el arar de sus azadones, con los cantos que le dedican al suelo que nos da de comer.

Nuestra tarea es conseguir que se enteren a nivel internacional que en Colombia hay una ley que privatiza las semillas, una ley que nos obliga a consumir productos transgénicos, ampliamente criticados por sus efectos nocivos sobre la salud y el deterioro del ecosistema donde son sembrados, una ley que se olvida de la gente porque lo que le interesa es el enriquecimiento de unos pocos.

La tal seguridad alimentaria es el cuento de hadas que nos contó el gobierno, ¡claro! ¿a dónde creen que van a dar los negocios de las multinacionales que echaron de Europa? Es tan obvio que no se necesita ser brillante para comprenderlo; todo cae a fin de cuentas donde nosotros, los que tenemos un Estado que vela por intereses ajenos, un lugar donde los de ciudad tienen menos valentía que los que viven y labran el campo, ya va siendo hora de que apoyemos con hechos y no futilidades un cambio para el país que nos vio nacer, un país que nos ha visto a muchos partir.

Y sí, me siento impotente tan lejos, pero les pido que no se conformen con usar la ruana y salir a marchar, les pido que unifiquemos fortalezas y nos hagamos sentir en todo el país y en todo el planeta, que la Comisión Internacional de Derechos Humanos venga y señale a quienes atacan a nuestros campesinos, recuérdele a los policías que es sus antepasados labraron la tierra, la mayoría de colombianos venimos de familias campesinas, mi bisabuelo recogía guayabas para hacer dulce y bocadillos, con ello sacó adelante a mi abuela y ella le dio vida a mi madre y mi madre a mi, y eso uno nunca debe olvidarlo.

Recordemos que luchamos por nuestra dignidad, libertad y soberanía, porque nuestras semillas tienen historia, porque nuestros campesinos nos dieron la vida, porque debemos abandonar un poco la protesta artificial y salir a demostrar que esto es un asunto de todos.

Importante de ver, da click en el siguiente enlace

Documental 9.70 de Victoria Solano

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