Tomado de: pijamasurf

Vivimos en un mundo muy complejo en el cualquier fenómeno tiene distintas explicaciones que resultan de muchas perspectivas y campos de conocimiento. Y ello sin mencionar que por el simple hecho de existir en este mundo, cada uno de nosotros tenemos una perspectiva y una opinión distintas acerca de nuestras vivencias.

La pandemia de covid-19 no ha sido una experiencia favorable para muchos de nosotros, pues nos vimos obligados a modificar casi toda la dinámica de nuestras vidas. En muchos países vivimos, en menor o mayor medida, un confinamiento para detener los contagios y evitar el colapso de los sistemas de salud. La pandemia ha hecho evidentes muchos problemas que experimentamos a nivel mundial: calentamiento global y cambio climático, corrupción, consumismo, sistemas de salud mal equipados, incapacidad de autoridades, tráfico ilegal de animales salvajes y condiciones laborales precarias, entre muchos otros.

En un panorama tan complejo e incierto, hay algunas certidumbres que nos permiten tener una mejor comprensión sobre el origen y comportamiento de este virus. Sin embargo, también es cierto que aún existen algunos mitos alrededor del covid-19.

Aquí te presentamos ocho de estos mitos y algunas posibles explicaciones (no definitivas) de por qué se sigue creyendo en ellos.

  1. El virus fue creado en un laboratorio en China

El agente patógeno fue registrado primero en la ciudad de Wuhan, China, entre diciembre de 2019 y enero de 2020. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó, sin ninguna evidencia, que el virus fue creado en un laboratorio de esta ciudad. Esta afirmación ha hecho eco entre muchas personas que creen y difunden teorías de la conspiración y que afirman que este virus fue diseñado como un arma biológica.

La viróloga china Shi Zhengli ha estudiado los diferentes coronavirus de los que los murciélagos son portadores. Su equipo y el laboratorio donde trabaja han sido el principal receptor de este tipo de difamaciones y ataques.

Por qué esta idea es falsa

Muchas investigaciones sugieren que es altamente probable que el SARS-CoV-2 se haya originado en un murciélago. Se ha propuesto que dos animales, la civeta de las palmeras o el mapache japonés, fueron los intermediarios entre el SARS-CoV y el humano. A este respecto cabe anotar que los virus se encuentran en muchos animales, principalmente vertebrados. Estos animales pueden ser aves salvajes, murciélagos o roedores. Para que uno de estos virus pueda saltar del reservorio animal e infectar a un humano, es necesario que haya un animal intermediario.

No obstante, aún no se sabe si el proceso de infección del SARS-CoV-2 a los humanos se llevó a cabo mediante la selección natural en un animal hospedero antes de la transferencia al animal intermediario. Es decir: murciélago → animal intermediario → humano. O si se llevó a cabo a través de selección natural en humano después de una transferencia directamente del animal reservorio. O sea: murciélago → humano.

Por qué la gente lo cree

Es muy probable que mucha gente quiera culpar a una sola entidad por las consecuencias negativas del covid-19. China es un blanco fácil pues es un competidor económico de Estados Unidos y, discursiva e ideológicamente, en los últimos años se ha buscado colocarla como el enemigo por antonomasia de la nación estadounidense y sus intereses (recordemos al margen que todo discurso nacionalista requiere de un enemigo extranjero, real o falso).

Para la gran mayoría de las personas en el mundo, la pandemia modificó radicalmente sus vidas, rutinas y actividades. Han sido meses en los que adaptarnos a un nuevo ritmo ha sido muy difícil. Se extrañan nuestras actividades cotidianas, salir a trabajar y tener un espacio designado para ello, un espacio para la diversión y el esparcimiento y un espacio dedicado a nuestro descanso y privacidad, sin mencionar que la economía mundial nos ha afectado a todos.

Todos estos cambios tan drásticos e inesperados pueden hacer que muchas personas busquen un culpable, y en este caso es China.

  1. El covid-19 no es peor que una gripa común

Desde el comienzo de la pandemia, tanto personas comunes y corrientes como líderes mundiales (notablemente Donald Trump y Jair Bolsonaro) e incluso algunos intelectuales (el caso más sonado fue el de Giorgio Agamben), subestimaron la gravedad de esta enfermedad. Sobre todo al inicio de la pandemia, muchos de ellos sostuvieron públicamente y/o ante medios de comunicación que el covid-19 no era distinta a una simple gripe.

Por qué es falso

La tasa precisa de mortalidad por infección de covid-19 es difícil de medir, pero los epidemiólogos sospechan que es mucho más alta que la de la gripe, entre el 0.5% y el 1%, esto en comparación con el 0%-1% de la gripe común. Además, ya sabemos que la población mayor de 55 años, así como los diabéticos, obesos, hipertensos, las mujeres embarazadas o los pacientes con EPOC tienen muchas más probabilidades de enfermar gravemente y, por lo tanto, morir, lo cual no sucede con la gripe común.

Por qué la gente lo cree

Los líderes con más poder siguen diciéndolo. Además de sus repetidas afirmaciones falsas de que este virus no es peor que la gripa, Trump también ha dicho –falsamente– que el número de muertes por covid-19 es exagerado. En Estados Unidos las cifras superan los cien mil muertos, en Europa estamos viendo actualmente una segunda ola de contagios y en América Latina los hospitales siguen saturándose y la gente sigue muriendo.

Negar esta realidad ocurre, simplemente, por una suerte de desfase en la percepción o por ignorancia franca del estado en que se encuentra la salud pública de cada país en relación con el nuevo coronavirus.

  1. No es necesario usar cubrebocas/mascarilla/barbijo

A pesar de que existe un fuerte consenso entre las autoridades de salud pública en cuanto a que las máscaras limitan la transmisión del nuevo coronavirus, muchas personas todavía se niegan a usarlas.

Por qué es falso

Desde hace mucho tiempo se sabe que las máscaras son un medio eficaz de lo que los epidemiólogos llaman control de la fuente (evitar que un paciente enfermo transmita una enfermedad a otros). Un análisis de ciento setenta investigaciones publicado en la revista The Lancet llegó a la conclusión de que los cubrebocas pueden prevenir la infección por covid-19. Ahora también sabemos que una persona puede contagiarse y nunca mostrar síntomas de covid-19. Esta es una de las razones más fuertes por las que el uso de cubrebocas es esencial para evitar contagios.

Por qué la gente lo cree

Los comunicados de las autoridades sanitarias oficiales, como la OMS, han sido ambiguos. Durante los primeros meses de la pandemia se sugirió que únicamente se utilizaran cubrebocas si se presentaban síntomas de infección y sólo pasados algunos meses se reconoció su efectividad como medida de prevención frente a un contagio de covid-19.

Algunas personas, comunicadores y plataformas especializadas en difundir información falsa aprovecharon estas versiones “cruzadas” para señalar una contradicción imperdonable de las autoridades sanitarias y, entonces, ver en ello un signo de incompetencia e incluso de conspiración. En su radicalismo y su cerrazón, esas personas son incapaces de reconocer que al principio de la pandemia se sabía poco o nada de la enfermedad a la cual se enfrentaba la humanidad, además de que esta se encontraba en evolución constante y veloz, por lo cual no era sencillo para nadie, ni siquiera para los especialistas, ofrecer certezas de ningún tipo. En ese sentido, parece que a esas personas les parece también imposible que un científico se equivoque y rectifique, como si la ciencia fuera infalible u ofreciera verdades escritas en piedra.

Por otro lado, aunque los cubrebocas ya son obligatorios o recomendados en muchos países, algunas personas se niegan a usarlos porque los consideran una violación de sus libertades civiles. Pero, ¿en realidad usar un cubrebocas limita nuestra libertad?

  1. Las “élites” se están aprovechando del virus para enriquecerse con vacunas

Judy Mikovits es autora y directora del libro y la película sobre una supuesta teoría de la conspiración, Plandemic. Hace unos años la excientífica publicó un estudio de alto perfil, pero eventualmente refutado, sobre el síndrome de fatiga crónica. Mikovits ha hecho la afirmación sin fundamento de que el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EEUU, Anthony Fauci, y el cofundador de Microsoft, Bill Gates, podrían estar usando su poder para sacar provecho de una vacuna covid-19. También afirma, sin pruebas, que el virus es producto de un laboratorio y que el uso de cubrebocas “activa tu propio virus”. Un fragmento de la película fue ampliamente compartido por los antivacunas y el grupo de teoría de la conspiración QAnon.

Por qué es falso

No hay evidencia de que Fauci o Gates se hayan beneficiado de la pandemia o de una vacuna. De hecho, Fauci ha hecho sonar las alarmas durante la pandemia sobre los riesgos del virus, y Gates tiene una larga historia de filantropía orientada a la eliminación de enfermedades contagiosas. Las afirmaciones de Mikovits sobre el origen del virus y la eficacia de las máscaras tampoco tienen apoyo científico.

Por qué la gente lo cree

Figuras ricas o con mucha presencia en la vida pública, como Gates y Fauci, son muy comúnmente el objetivo de las teorías de conspiración o de ataques públicos animados muchas veces por rivales suyos. Trump ha atacado a Fauci (quien, de hecho, es miembro de su propio grupo de trabajo que enfrenta el coronavirus en Estado Unidos) llamándolo “alarmista”.

Además, muy poca gente sabe cómo funciona la ciencia. Sus resultados nos pueden parecer ambiguos o incluso contradictorios. Eso no quiere decir que las investigaciones sean falsas. Cualquier investigación científica requiere de un equipo especializado y comunicación entre la comunidad científica para su discusión y aprobación.

  1. La hidroxicloroquina es un tratamiento efectivo

Un pequeño estudio realizado en Francia sugirió que el medicamento que se usa para el paludismo, la hidroxicloroquina, podría ser eficaz para tratar la enfermedad. Este estudio ha sido muy criticado. Sin embargo, muchas personas han seguido promocionando este medicamento, incluso a pesar de la gran cantidad de evidencias que afirman que no hay ningún beneficio médico para los pacientes de covid-19. Una de las personas que ha promocionado este medicamento es Stella Immanuel, una médica de Houston, Texas. Immanuel ha hecho afirmaciones bastante cuestionables, por ejemplo, que los médicos habían utilizado ADN alienígena en los tratamientos y que los demonios causan ciertos padecimientos médicos como consecuencia de tener relaciones sexuales con personas en sus sueños.

Por qué es falso

Varios estudios han demostrado que aunque la hidroxicloroquina no causa daño alguno, tampoco protege contra el covid-19. Lo único que ha resultado de la difusión de este medicamento como supuesto tratamiento efectivo contra el virus es que su demanda ha crecido y quienes padecen paludismo u otras enfermedades para las cuales se receta (y verdaderamente lo necesitan) no lo encuentren en farmacias u hospitales.

Por qué la gente lo cree

Los informes iniciales sugirieron que la hidroxicloroquina podría ser un medicamento efectivo. Y ante la urgencia de volver a las actividades cotidianas, muchas personas vieron en la hidroxicloroquina una solución accesible, eficaz e inmediata.

Por lo demás, en tiempos de incertidumbre y miedo, los remedios “mágicos” suelen acaparar la atención de personas desesperadas y deseosas de que todo “vuelva a la normalidad”.

 

  1. El incremento de casos positivos se debe al incremento de pruebas realizadas

A medida que los casos de coronavirus surgían en muchos países, muchos líderes, como Trump, afirmaron que los picos epidémicos eran el resultado de que más personas se hacían la prueba.

 

Por qué es falso

Si este escenario fuera cierto, se esperaría que el porcentaje de pruebas positivas fuera disminuyendo. Muchos análisis han demostrado lo contrario. El porcentaje de pruebas positivas aumentó durante los brotes del verano (por ejemplo, en países de América Latina, España y algunos estados en Estados Unidos), pero disminuyó en ciudades que implementaron medidas para controlar el brote (por ejemplo, en la ciudad de Nueva York). Además, se debe considerar que las hospitalizaciones y las muertes aumentaron junto con los casos.

 

Por qué la gente lo cree

Al principio de la pandemia en muchos países hubo una gran escasez de pruebas, en buena medida porque el desarrollo de una prueba eficaz tardó varias semanas. Además, sólo los laboratorios autorizados pueden realizarlas. También hay que considerar que cada país tiene su propio protocolo epidemiológico, en el que los casos se miden con diferentes variables. No podemos esperar que una epidemia se desarrolle igual en todos los países.

 

  1. La inmunidad de rebaño nos protegerá si dejamos que mucha población se contagie

Al principio de la pandemia, algunos especularon que el Reino Unido y Suecia estaban planeando dejar que el coronavirus circulara a través de sus poblaciones hasta que alcanzaran la llamada “inmunidad de rebaño”. Este punto se alcanza cuando un cierto número de personas se contagiaron y por lo tanto la población entera se vuelve casi en su totalidad inmune al virus. En otras palabras, esto significaría que el virus ya no puede propagarse porque alcanzó su pico de contagios.

Los gobiernos de ambas naciones han negado que esta fuera su estrategia oficial, pero el Reino Unido se retrasó en emitir un bloqueo total, y Suecia decidió en contra de las restricciones generalizadas.

 

Por qué es falso

Hay una falla fundamental con este enfoque: los expertos estiman que aproximadamente 60% a 70% de las personas en cada país necesitarían contagiarse de covid-19 para que la inmunidad de rebaño sea posible. Debido a que la tasa de mortalidad es muy alta, dejar que el virus infecte a tantas personas llevaría a millones de muertes. Esta misma situación fue el resultado de la pandemia de gripe española en 1918, cuando se cree que murieron al menos cincuenta millones de personas alrededor del mundo.

 

Por qué la gente lo cree

La gran mayoría de la gente quiere volver a la vida normal pero, sin una vacuna contra el covid-19 que sea distribuida ampliamente, la única manera de lograr la inmunidad de rebaño es dejar que un gran número de personas se enfermen. Algunos han especulado que puede que ya hayamos llegado a este punto. Sin embargo, los estudios de anticuerpos han demostrado que incluso las regiones más afectadas están lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño.

También hay que considerar las dinámicas económicas y sociales de cada país o región. Por ejemplo, en un país como México, en el que el 53% de la población vive de la economía informal, es muy complicado implementar confinamientos definitivos sin que la economía de millones de familias se vea seriamente afectada.

  1. La vacuna del covid-19 no será segura

Se han realizado diversos estudios con resultados verdaderamente preocupantes: un gran número de personas podrían negarse a recibir la vacuna contra el covid-19 una vez que esté disponible. Muchas teorías de conspiración sobre potenciales vacunas han circulado entre los grupos que se proclaman antivirus. Mikovits afirma falsamente que cualquier vacuna contra el coronavirus “matará a millones”, así como otras vacunas lo han hecho (¿pero cuáles?, valdría la pena preguntar).

Otra teoría de la conspiración hace la ridícula afirmación de que Gates tiene un plan secreto para implantar microchips subcutáneos a la par de la aplicación de la vacuna, los cuales permitirían rastrear a toda persona que los porte y recolectar información biométrica sin su consentimiento.

Un estudio reciente observó que si bien los grupos antivacunas en Facebook son más pequeños que los grupos provacunación, están más fuertemente interconectados con grupos de personas indecisas (un fenómeno que, de hecho, ya se presentó durante la primera campaña presidencial de Donald Trump), lo cual los vuelve potencialmemente más capaces de influir en la percepción pública del fenómeno.

 

Por qué es falso

Las vacunas salvan millones de vidas cada año. Antes de que una vacuna sea aprobada, debe pasar por tres fases de pruebas clínicas para que se demuestre que es segura y efectiva en un gran número de personas. Las principales candidatas a la vacuna contra el covid-19 se están probando actualmente en ensayos a gran escala en decenas de miles de personas. Esto no quiere decir que no haya retrocesos o que la vacuna funcione inmediatamente. Los procesos son tardados porque deben garantizar la seguridad de millones de personas en quienes será aplicada.

 

Por qué la gente lo cree

Hay buenas razones para ser cautelosos sobre la seguridad de cualquier nueva vacuna o tratamiento, pues se debe garantizar que no tenga efectos secundarios graves o inesperados, además de que debe producir inmunidad al virus. Por otro lado, no se puede negar la voracidad con que, sobre todo en décadas recientes, han actuado la mayoría de los grandes laboratorios farmacéuticos, que han encontrado en las muchas formas de la enfermedad humana su fuente de ganancia económica.

Sin embargo, es sobre todo por la ignorancia que se tiene respecto de los protocolos con que funciona la ciencia que muchas personas creen en ideas insostenibles como las que han circulado sobre la posible vacuna contra el nuevo coronavirus. Si uno imagina o supone, desde la ignorancia, lo que se hace en un laboratorio, sin duda es posible creer cualquier cosa.

 

Sabemos que hay muchísimas situaciones y fenómenos en el mundo que no entendemos, que vivimos en un mundo donde el Internet ha hecho accesible muchísima información y que podemos encontrar supuestas respuestas a casi cualquier pregunta que hagamos. También sabemos que existen ciertos grupos políticos y sociales que, por supuesto, tienen intereses económicos y que buscan beneficiarse a toda costa. Sabemos también que existen entidades privadas o gubernamentales que obedecen a agendas de grupos con mucho poder político y económico. Estamos conscientes también que actualmente el pensamiento crítico y nuestra capacidad de cuestionamiento son muy importantes para saber discernir la información de fuentes confiables, con el objetivo de formarnos un criterio autónomo.

Pero nada de lo anterior implica que toda la información que nos llega de medios de comunicación, autoridades sanitarias, universidades e institutos de investigación, así como de expertos, en este caso, médicos, virólogos y epidemiólogos, sea falsa o esté previamente manipulada en función de intereses no declarados y agendas ocultas. El diálogo y la discusión entre expertos y no expertos es fundamental para entender cómo funcionan los procesos de investigación científica. Y en este caso especialmente, para conocer un poco más sobre cómo funciona el virus, cómo se propaga, cuáles son sus consecuencias en nuestros cuerpos y cómo podemos cuidarnos y proteger a quienes queremos

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